¿Qué hacer cuando las ventas son bajas y los márgenes se reducen? En la industria de la minería se cree que “Una veta pobre hace buenos mineros, cualquiera puede explotar una veta rica”. La verdad es que este dicho está lleno de sabiduría. De alguna manera, todos somos mineros trabajando para obtener la mayor cantidad de utilidades de una veta determinada, y enfrentamos situaciones en las que nuestra veta es transitoriamente pobre, colocando a nuestra compañía con la espalda contra la pared. Una economía global representa grandes retos, de los que sólo las empresas con una visión de excelencia lograrán salir fortalecidas. Es evidente que las condiciones del mercado global y las nuevas definiciones de competencia, precios y utilidades están forzando cada vez más a la industria mundial a efectuar análisis extensivos e intensivos para localizar más utilidades dentro de su planta, que les permitan competir.
Identificar la manera de reducir gastos y permitir que la empresa opere de una manera más esbelta y productiva ya no pueden ser consideradas sólo opciones, sino requerimientos por implementar, casi de manera obligada, si es que queremos sobrevivir a los tiempos de recesión y llegar fortalecidos una vez que las condiciones mejoren (una mejor veta). Sin embargo, con mucha frecuencia las organizaciones buscan la salida por el camino equivocado, con su visión puesta únicamente en el próximo semestre y no en la próxima década. Como resultado, se empiezan a reducir presupuestos, recortar personal y eliminar la capacitación, al tiempo que se limitan el uso del papel, las fotocopias y los clips. Cuando el mercado regresa a mejores condiciones, también regresa la manera de trabajar como antes, y las mejoras implementadas durante la etapa difícil, con frecuencia se quedan en el olvido hasta que regresa el ciclo de estrechez.
Con frecuencia estos recortes tienen un gran impacto en las áreas de mantenimiento de la maquinaria y por consiguiente en su confiabilidad y disponibilidad, afectando seriamente la seguridad de la planta y la calidad del producto.
Cambio Cultural y Organizacional
“Si siempre haces las cosas de la misma manera, siempre obtendrás los mismos resultados”- Numerosos casos de estudio de empresas exitosas tienen su origen en situaciones de crisis y recesión económica, y coincidentemente, varios de ellos basan su estrategia en la reingeniería de sus programas de mantenimiento. El común denominador es el reemplazo de viejas formas de hacer las cosas por una transformación de la cultura del mantenimiento. La mejor manera de eliminar el uso de la llave de tuercas es eliminando la cultura de la reparación, convirtiendo al departamento de mantenimiento en el departamento de “confiabilidad”. En estos nuevos centros de excelencia, las acciones prioritarias no tienen que ver con el cambio de partes o reparaciones, sino en la ampliación del tiempo promedio de vida de la maquinaria (TPEF).
Lograr un cambio duradero no debe ser complejo ni difícil, simplemente requiere de una visión clara de lo que se quiere lograr, y actuar por compromiso, no por reacción. Es interesante ver que todos estos programas están basados en la erradicación de defectos como la estrategia central para construir la confiabilidad desde abajo. El diseño y la aplicación de las mejores prácticas en mantenimiento y lubricación constituyen la columna vertebral, la cual debe ser reforzada con el uso de la tecnología para monitorear la condición de los equipos durante su operación, y mediante estrategias proactivas y predictivas de análisis de aceite, vibración, termografía, ultrasonido, etc.
El regreso a las bases - Eliminación de defectos y mantenimiento proactivo
El mantenimiento proactivo representa el corazón de cómo las organizaciones deben cambiar su mentalidad de hacer el mantenimiento. ¿Cuáles son exactamente esas cosas que debe cambiar? Las compañías deben dejar de posicionar su estructura organizacional de cabeza (en sentido opuesto). Esta estructura envía señales equivocadas al personal, y en el real sentido de las cosas, hace que las fallas de la maquinaria se conviertan en algo deseable. Por ejemplo, si una compañía desea evitar la falla de la maquinaria, entonces lo que necesita mejorar son sus habilidades de cómo detectar las causas de falla en vez de reforzar las habilidades de detección de la falla y su reparación. Sin embargo, las organizaciones de mantenimiento aún permanecen estableciendo los roles de paga más altos a aquellos que detectan y responden a la falla.
Hagamos una revisión de cómo afecta esto a la función de lubricación. ¿Quién es más importante para obtener una alta confiabilidad de la maquinaria: los mecánicos, el analista de vibraciones, el programador de mantenimiento, o el técnico de lubricación? Para responder esto, piense en la frágil y microscópica estructura de la película lubricante que protege su maquinaria. ¿Quién debe cuidarla y protegerla para que su equipo dure por varios años? Sin lugar a dudas el técnico de lubricación. El analista de vibraciones detectará cuando esta ya no proteja y se presente el desgaste avanzado que haga vibrar el equipo, el programador de mantenimiento recibirá la señal del analista de vibraciones para indicar la reparación y el mecánico utilizará su llave de tuercas para cambiar la pieza cuando esta no funcione. ¿Cuál es la jerarquía, preparación y paga de estos cuatro personajes de nuestra estructura de mantenimiento?
La lubricación es por mucho, un área de gran trascendencia para la confiabilidad de la maquinaria. Aplicar excelencia en lubricación significa controlar el 80% de los defectos que ocasionan la falla de la maquinaria. Durante muchos años, la industria ha considerado los lubricantes como la sangre de la maquinaria, pero paradójicamente los trata sin cuidado, los compra en base al precio, los almacena en condiciones riesgosas y son aplicados por personas con poca experiencia y casi nulo entrenamiento. Considere la modernización de su programa de lubricación como su estrategia para reducir sus costos de mantenimiento y mejorar la confiabilidad de su maquinaria.
Por un cambio duradero – El compromiso